La filariosis canina es una enfermedad provocada por un parásito en forma de gusano denominado “Dirofilaria inmitis”. Se contagia a través de la picadura de un mosquito, el cual transmite el parásito de un perro infectado a un perro sano.

El mosquito al picar al perro, introduce larvas del parásito, llamadas microfilarias. Estas larvas pasan a la sangre y poco a poco irán creciendo y finalmente se moverán hasta alcanzar el corazón.

Las formas adultas del parásito se llaman filarias y obstruyen los vasos que salen del corazón provocando un problema cardíaco, por eso este parásito también se le conoce como gusano del corazón, también de manera secundaria afecta a otros órganos como pulmón, hígado o riñón.

Síntomas y diagnostico de la filariosis canina

Los síntomas que se observan más frecuentemente son a consecuencia de la insuficiencia cardiaca que se genera, y que da lugar a tos, fatiga, desmayos, pérdida de peso, etc…
El diagnóstico, aparte de por la sintomatología, se realiza gracias a diversas pruebas complementarias como son:

  • Detección de las microfilarias en la sangre.
  • Detección de unas proteínas específicas que produce el gusano adulto cuando se encuentra en el corazón.
  • Radiografías del tórax.

Tratamiento para la filariosis en perros

El tratamiento de la filariosis canina se realiza en dos fases. Por una parte hay que eliminar las microfilarias de la sangre administrando antiparasitarios. En segundo lugar, hay que eliminar los gusanos adultos del corazón. Esta es la parte del tratamiento más peligrosa, ya que el animal deberá de guardar reposo para evitar la formación de trombos.

Prevención del gusano del corazón en perros

La prevención de la enfermedad se realiza mediante la administración de antiparasitarios específicos. Tenemos que tener en cuenta que se deben de administrar mensualmente durante el período de tiempo en el que el animal esté expuesto a la picadura del mosquito (de abril a octubre generalmente). Si nuestro animal resultara infectado durante estos meses, el tratamiento actuaría matando a las larvas antes de que alcancen la sangre y se transformen en adultas.

Como propietarios, tenemos una labor importante en la prevención de esta enfermedad, de modo que lo recomendable es acudir al veterinario para realizar controles periódicos.

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